No es lo mismo sin duda el estrecharte
que echarte tres; pues cambia de sentido.
Que estrecharte en los brazos, conmovido,
o tres piropos, por ejemplo, echarte.

Y esto viene en el caso a demostrarte
que al revés todo cambia, o ha podido,
y aquello que al derecho te ha placido,
al revés bien pudiera incomodarte.

Y por eso al revés darte no quiero
lo que puede al derecho complacerte;
porque si he de estrecharte placentero,

y quiero echarte tres, pudiera serte
desagradable; mas si así no es,
voy a estrecharte para echarte tres.

Juanito Uribe